Tokio, la ciudad minúscula de la multitud

Es la ciudad más poblada de La Tierra, ya que en ella conviven unas 36 millones de personas en poco más de seiscientos kilómetros cuadrados. Un millar y medio de seísmos azotan cada año la capital japonesa. Tokio y Japón, en general, también son famosos por la utilización de sus espacios. Casas de 20 metros cuadrados y los hoteles cápsulas son los dos ejemplos más conocidos. En japonés, la palabra Tokio significa “Capital del Este”. En 1923, hubo un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter en Tokio que redujo la ciudad a escombros.

En Tokio hay 10.000 establecimientos que son 24 horas, tres millones de máquinas expendedoras, 300.000 restaurantes. Su calle principal (9 millones de personas al día) y su metro (20 millones) lo transitan millones de personas al día. Si comparáis el mapa del metro de Tokio con cualquier otra capital del mundo, llegaréis a la conclusión de que no tienen nada que ver. Esta ciudad japonesa es una gran área metropolitana, en la que el sólo el centro se divide en 23 barrios, menos residenciales y más comerciales.

 

Cocina japonesa

Comer en este país asiático es baratísimo. En Japón prácticamente no se cocina en las casas. Es muy habitual por los tokiotas pasarse por los restaurantes de comida rápida como los Matsuta. En todos ellos, encontraréis los famosos palillos típicos de la cocina japonesa. Es muy importante saber comer con estos utensilios. Si no sabéis haréis el ridículo e incluso faltaréis el respeto a los demás, dependiendo de cómo uséis los palillos.

Japón tiene la esperanza de vida más alta del mundo, con 86 años de media. Se sitúan justo por delante de España. La edad media japonesa es de 44 años. La dieta japonesa es muy buena, de ahí que vivan tanto. En España de media comemos en una hora.En Japón, el tiempo es bastante menor (de diez a quince minutos), ya que se valora considerablemente la eficiencia de los restaurantes. En un restaurante típico de sushi, llegáis, coméis y os vais.


 

Debéis tener en cuenta que en Japón la mayoría de personas no hablan inglés. Esta estadística aumenta en las zonas rurales y fuera de los grandes núcleos urbanos. Casi todo suele estar escrito en japonés, apenas nada en inglés. Un ejemplo es el metro, en el que está prohibido hablar por teléfono. Como curiosidad, nos gustaría destacar que el metro de Tokio tiene 282 estaciones.

Quizás el símbolo más famoso de la capital nipona sea la torre de telecomunicaciones Sky Tree, que es la más alta del mundo. Desde lo alto de esta torre apenas veréis al horizonte el final de Tokio, debido a su extensión.

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La torre Sky Tree

Si estáis en Tokio, os recomendamos visitar el barrio Golden Gai, que lo forman unos cien bares minúsculos y antiguamente era el lugar donde trabajaban todas las prostitutas. Está abierto al público como reclamo turístico para los visitantes. es un barrio muy emblemático. El cruce de Shibuya es quizás el atractivo turístico más famoso de Tokio, ya que millones de personas cruzan al día esa calle.

Lo mejor de vivir en Tokio probablemente sea conocer la cultura japonesa, así como aprender de la educación y formalidad que tienen la mayoría de nipones. Lo peor seguramente sea la incomunicación. Hay que tener en cuenta que en un kilómetro cuadrado viven 15.000 habitantes de media.

Según la OMS, Tokio es la ciudad más ruidosa del mundo, por delante de ciudades como Buenos Aires o Nueva York.

Los japoneses tienen un nivel de fanatismo altísimo, ya sea con cómics, videojuegos, personajes de dibujos animados, incluso en saber qué tipo de sangre tienen o descubrir su ascendencia. Además, la mayoría de nipones están a la última en moda: en la forma de vestir, en peinarse, etc.

Os recomendamos que conozcáis más información sobre la cultura japonesa, sus casas típicas, las historias sobre samurais, etc., ya que en este artículo sólo nos hemos centrado en la ciudad de Tokio. Dejamos más información sobre la cultura e historia japonesa para un futuro artículo.

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La Habana, detenidos en el tiempo

Cuba es su música, sus rones y sus puros. Cuba es sinónimo de Revolución. La isla de Cuba, socialista desde 1959, tiene una influencia cultural internacional. Los turistas son cada vez más más numerosos a raíz de descubrir la cultura autóctona cubana. El turismo se convierte, de esta forma, en una de las principales actividades económicas del país, poniendo en valor los aires paradisíacos de la isla del Caribe.

Si vais a Cuba para permanecer en el hotel junto a cualquiera de las muchas playas paradisíacas de las que dispone la isla es respetable, pero no aconsejable por nuestra parte. Es preferible que seáis curiosos y salgáis de la rutina turística, ya que de esta forma descubriréis la cultura cubana, que es el verdadero encanto del país.

 

La vieja ciudad de La Habana

Fundada en 1519 por los españoles, La Habana se convirtió en el siglo XVII en un gran centro de la construcción naval en el Caribe. A pesar de que hoy en día sea una enorme metrópolis de más de dos millones de habitantes, por lo que es la ciudad más grande en el Caribe, su casco antiguo conserva una interesante mezcla de monumentos barrocos y neoclásicos con tonos deliciosamente descoloridos por el paso del tiempo. Así como es destacable un conjunto homogéneo de casas particulares con balcones, puertas y patios de hierro forjado, todos ellos muy influenciados por la arquitectura colonial española.

En el paseo marítimo, una muralla y sus fortalezas del siglo XVII nos recuerda que la ciudad fue quemada y saqueada por los bucaneros en el siglo XVI. Más tarde, fue conquistada por los británicos antes de pasar de nuevo a manos de los españoles que la convirtieron en la ciudad más fortificada en las Américas.

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Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO desde 1982, el valor cultural de la antigua ciudad de La Habana, así como su sistema de fortificaciones coloniales fueron reconocidas a nivel internacional. Delimitando al oeste por el Paseo Martí o Prado, este centro histórico constituye un punto punto de partida ideal para visitar Cuba.

La arquitectura colonial española, las famosas calles llenas de baches y el desmoronamiento de los edificios, se combinan para dar un ambiente popular y un encanto sin igual al corazón histórico. La “Habana Vieja” se extiende desde el puerto hasta el centro de la ciudad y no son más de cinco kilómetros cuadrados. Es recomendable tener por lo menos dos días para visitarlo todo y empezar vuestra visita con la famosa Plaza de Armas.

La Plaza de Armas: La plaza más antigua del casco antiguo fue construida en el siglo XVI y se sitúa en el centro de La Habana Vieja. Dejada en desuso tras de la independencia y restaurada en 1935, fue el centro administrativo y político de la capital, atestiguando los imponentes edificios que la rodean. En el medio, un gran jardín con cuatro grandiosas fuentes y en el centro de la misma, la estatua de Carlos Manuel de Céspedes realizada en 1955 por Segio López de Mesa. Muchos libreros se instalan alrededor de este lugar todos los días de la semana excepto los domingos y venden libros a veces raros, perfectos para los coleccionistas.

La Catedral: Este edificio imponente por su majestuosidad está dedicado a la Virgen María. De ahí el nombre oficial de “Catedral de la Virgen María de la Concepción Inmaculada”. Fue construida en el siglo XVIII, a petición del obispo español de Salamanca. Se puede admirar una hermosa fachada barroca y sus columnas de estilo italiano. Los cubanos pueden certificar que las cenizas de Cristóbal Colón se posaron en la nave principal de la Catedral hasta 1898, cuando fueron repatriadas a España, concretamente a la Catedral de Sevilla.

El Malecón habanero: Se encuentra también en La Habana y comprende una amplia avenida de seis carriles y un larguísimo muro que se extiende sobre toda la costa norte de la capital cubana a lo largo de ocho kilómetros.

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El Palacio de los Capitanes Generales: Este hermoso edificio barroco construido en 1776, fue la principal residencia del gobernador de Cuba. Situado en la parte oriental de la Plaza de Armas, en el centro histórico de La Habana, se convertirá en el palacio presidencial con la Constitución de la República en 1902 (hasta 1920). Después será el Ayuntamiento de la ciudad. Hoy en día alberga el Museo de la Ciudad de La Habana, que narra su historia desde la fundación hasta la revolución, a través de diversos objetos: armas, muebles coloniales, porcelana, carruajes antiguos, trajes, cartas, etc. También posee una hermosa colección de arte, incluyendo en la planta baja, la Giraldilla, que es el símbolo de la ciudad y la estatua fundida más antigua de Cuba (1632). Se puede admirar también la estatua de Cristóbal Colón en el patio del edificio.

El Museo del Ron de la fundación Havana Club se encuentra localizado junto a la colonial Plaza de San Francisco de Asís, justo frente al puerto de La Habana. Perfecto para los adictos al ron como los redactores de #afinidadviajera.

El Castillo de la Real Fuerza: Es la fortaleza más antigua del país y fue construido el 1 de enero 1588 por el rey Felipe II para proteger la ciudad de los piratas.

El Museo de la Revolución: Se compone de más de treinta salas que recorren la historia de Cuba cronológicamente. Desde el período colonial hasta la liberación haciendo hincapié en la lucha del Ché y la construcción del socialismo. La riqueza de la colección de objetos e imágenes da sentido a la historia. Visitar este museo es totalmente necesario si realmente queréis entender la historia de este pueblo que hoy día sigue luchando por su soberanía, pese a las influencias extranjeras. No os podéis perder el “Granma”. Quedaréis impresionados. Este yate de 18 metros de largo sirvió al Che, a Fidel, así como ochenta de sus compañeros para hacer el cruce de México a Cuba en 1956. El interior no está abierto al público.

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Perderse en Marrakech

¿Necesitáis un cambio de escenario? ¿Visitar una ciudad con un encanto cautivador a poco más de una hora desde España? Marrakech es vuestro destino ideal. La ciudad color ocre y rojo, con su enorme entorno natural al pie de las montañas del Atlas, os seducirá por su ambiente infinitamente colorido, su autenticidad y su refinamiento.

Esta ciudad, situada en el sur de Marruecos, fue fundada en 1071 y se convirtió rápidamente en una ciudad importante en el campo religioso y cultural. Actualmente, Marrakech tiene alrededor de 928.850 habitantes. Es la cuarta ciudad más grande de Marruecos por detrás de Casablanca, Fez y Meknes. Lo que destaca de esta población marroquí, dejando a un lado su atractivo cultural, es el clima ya que suele rondar los 20ºC durante el día en invierno.

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Mezquita Koutoubia

Marrakech está dividida en dos partes distintas: la Medina, rodeada completamente de murallas, y la parte nueva de la ciudad con Guéliz y la zona de Hivernage.

 

El Barrio de Guéliz

Esta zona comprende el actual centro comercial de Marrakech. Fue el primer barrio situado a los exteriores. Reúne la mayoría de los bancos y tiendas de Marrakech. El centro comercial Carré Eden, inaugurado en 2014, es muy moderno y atrae a los amantes de las compras. Tened cuidado con las tarjetas de crédito.

El Barrio de Hivernage

Reúne a la mayoría de los complejos hoteleros (incluye el legendario Palacio de la Mamounia, situado en el extremo de la Medina). Os sugerimos que vayáis allí tomar un té de menta. Es un momento mágico. La avenida Mohamed VI es la avenida central, es majestuosa, cinco kilómetros de largo. Une la Medina con el resto de la ciudad. Es frecuente ver por esta calle hoteles y residencias de lujo, ya que se desarrollaron muy rápidamente. En esta avenida y en este barrio podréis admirar El Centro de Convenciones, sede de numerosos festivales, el Teatro Real, la discoteca Pachá de Marrakech, el club nocturno más grande de Marruecos.

El Barrio de la Medina

Es la parte más histórica de la ciudad. Este barrio posee el mercado tradicional (suq) más grande del país y una de las plazas más concurridas de África y del mundo, Yamaa el Fna. En la plaza se citan acróbatas, cuenta-cuentos, vendedores de agua, bailarines y músicos. Por la noche, la plaza se llena de puestos de comida, convirtiéndose en un gran restaurante al aire libre.
La Medina, que es realmente el corazón palpitante de Marrakech, está rodeada de 18 km de muros y es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus zocos albergan más de 40.000 artesanos repartidos según las barrios temáticos.
Os recomendamos realizar una visita guiada a los zocos y la Medina. Es muy agradable.
Hay joyas, telas, ropas, teteras, bandejas, cuero, alfombras, especias, hierbas, dulces marroquíes y un sinfín de cosas.

 

¿Qué no os debéis perder de Marrakech?

– El maravilloso Palacio Bahía, cerca del barrio judío de la Medina con sus jardines fragantes, sus puertas talladas, sus patios con hermosos adornos y su Ryad. Es recomendable visitarlo por la tarde porque por la mañana se produce una afluencia masiva de autobuses turísticos.

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Columnas del Palacio Bahía

– La madraza de Ben Youssef, del siglo XVI y restaurada en 1950, es una antigua escuela coránica. Esta joya de la arquitectura es uno de los ejemplos más importantes del arte en Marruecos.
– Los jardines de Agdal, al lado del Palacio Real, datan del siglo XII y su existencia está ligada a una gestión astuta de los recursos hídricos. Ocupan unas cuatrocientas hectáreas de superficie.
– Las tumbas saadíes, del siglo XVI, fueron descubiertas en 1917. Destaca la cúpula de madera de cedro y columnas de mármol.

– La Torre de la mezquita Koutoubia, a la entrada de la medina. Es la mezquita más grande en Marrakech que, con su minarete, se eleva a setenta metros de altura. La torre es de estilo hispano-morisco.

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Torre de la mezquita Koutoubia

– El Museo de Marrakech (en la medina, cerca de la madraza de Ben Youssef) es un palacio del siglo XIX con un gran patio, típico del arte morisco, rehabilitado en un museo por un mecenas marroquí.
– La Plaza Yamaa El Fna es el centro simbólico de Marrakech, conocido desde el siglo XVI por su actividad comercial. Es un lugar de encuentro, demasiado turístico para algunos. Es importante que tengáis precaución porque todavía hay carteristas.

– La casa de la fotografía, al este de la Medina, resulta emocionante con sus colecciones renovadas periódicamente sobre la historia de Marruecos y Marrakech.
– Los zocos. Cada uno tiene una especialidad diferente (marroquinería, joyería, alfombras, ropa, perfumes, especias, etc.) Es obligatorio regatear a los comerciantes, por supuesto. No os perdáis la Plaza de las Especias, en el corazón de los zocos, con sus exhibiciones de olores y colores increíbles. También debéis hacer, por supuesto, una interrupción obligatoria en el Café de las Especias con su terraza superior, se puede degustar un té de menta y café picante con el ginseng, el cardamomo, jengibre, canela. En definitiva, un festival de perfumes y sensaciones voluptuosas.

-Los riads, además de ser el verdadero alma de la Medina, son un verdadero remanso de paz. Estas casas tradicionales marroquíes poseen un patio interior con una fuente de agua, una vegetación exuberante, una terraza superior con vistas a la medina. Muchas son restaurados o compradas por extranjeros. Lo que está claro es que quedarse allí es un auténtico privilegio.

– Los Jardines de la Menara están situados al oeste de Marrakech, Marruecos, a las puertas de los Montes Atlas. Fueron construidos en el siglo XII por el califa almohade Abd al-Mumin.

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Jardines de la Menara

– El Jardín Majorelle y la casa de Yves Saint Laurent. La locura se desató en Marrakech en el año 1967, cuando Yves St Laurent llegó para establecerse allí y compró el extraordinario jardín creado por Majorelle, famoso por su color azul.

 

 

Descubre los secretos de Malta

En el corazón del Medierráneo, entre Libia y Sicilia, hay un país de unos cuatrocientos mil habitantes con un patrimonio cultural asombroso, que ha jugado un papel clave en la historia de Europa. Lugar conocido en España por el famoso 12-1 de aquel partido de fútbol en 1983 clasificatorio para la Eurocopa.

Todo el que visita Malta, no se olvida de sus colores, del amarillo de su piedra y de la gran variedad de azul de sus aguas. La densidad de población en Malta es altísima. Se puede recorrer la isla de La Valeta en media hora, ya que son aproximadamente unos treinta kilómetros.

Malta es un país que ha recibido mucha influencia inglesa. De hecho, fue una colonia británica hasta 1964. Además, forma parte de la Commonwealth británica. Si camináis por las calles de La Valeta, os podréis encontrar vestigios típicos del dominio inglés, como por ejemplo las famosas cabinas telefónicas rojas. Pese a estar doscientos años bajo control inglés, Malta ha conseguido mantener su espíritu mediterráneo. La capital de Malta, La Valeta, es patrimonio de la UNESCO desde el año 1980.

No podemos hablar de Malta sin mencionar la famosa Orden de los Caballeros de San Juan o más popularmente conocida como Orden de Malta. Ésta nació en el siglo XI para atender a los peregrinos que llegaban a Jerusalén. Se establecieron en la isla en el año 1530 y unas décadas más tarde sucedió lo que se conoce como “el gran asedio”. La gran flota turca intentó conquistar Malta. Pero la victoria sobre los turcos convirtió a los caballeros de la Orden en baluarte del Cristianismo.

La historia de la Cruz de Malta está presente en toda la isla, por lo que si visitáis este país tendréis la oportunidad de verla más de un par de veces. Las ocho puntas de la Cruz de Malta se refieren a las ocho nacionalidades de los caballeros que la componían. La Orden de Malta gobernó la isla hasta la invasión napoleónica en 1798. Actualmente La Orden la componen 13.000 caballeros que se dedican a realizar labores asistenciales.

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Emblema de la Cruz de Malta.

Todo el pasado religioso de Malta se ve reflejado, hoy en día, en su sociedad conservadora y católica. Hay que mencionar obligatoriamente que Malta es el único país del mundo, junto con Filipinas, donde no existe el divorcio. En el campo gastronómico, la cocina maltesa tiene dos influencias principales: italiana y árabe.

Durante la Segunda Guerra Mundial, Malta fue una base naval muy importante para los aliados. De hecho, podéis visitar un museo de la aviación cerca de La Valeta, en el que os permiten subir a los aviones clásicos, pero sin despegar. Es una auténtica maravilla para los amantes de la aeronáutica y coleccionistas.

Malta, por su belleza natural, ha sido el escenario de multitud de películas como Gladiator, El conde de Montecristo, Ágora, Troya, Popeye o El expreso de medianoche. La mayoría de sus playas son de roca y recuerdan un poco a Ibiza. Si estáis en Malta en verano, no os podéis perder las cuevas que conforman el “Blue Grotto”, que significa “gruta azul”. Es un auténtico espectáculo.

Como curiosidad os debemos de mencionar el significado del famoso halcón maltés. Y no, no es por la película de 1941 protagonizada por Humphrey Bogart. El origen hay que buscarlo unos siglos antes. El tributo del Halcón Maltés es un tributo que el Emperador Carlos V impuso a la Orden de Malta a cambio de la cesión de la soberanía de la Isla de Malta. Por ello, dicha orden debía entregar anualmente un halcón entrenado para la cetrería al reino de España.

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Halcón maltés.

Nuestra recomendación

Si tenéis tiempo libre, es recomendable que visitéis la isla de Gozo y el pueblo de Mdina. En Gozo podréis admirar los templos megalíticos de Ggantija, que son los más antiguos del mundo, datados en el 3500 a.C y, por tanto anteriores a Stonehenge y a las pirámides egipcias. En Mdina, por su parte, disfrutaréis de un pequeño pueblo repleto de palacetes. En este lugar sólo viven unas 300 personas.

El encanto de las Canarias

Con los años, la población canaria ha desarrollado gradualmente su propia personalidad que define de una manera muy especial y alegre a los canarios. Una forma de ser que, igualmente, también ha caracterizado su arquitectura. Esto se puede comprobar en las explotaciones y granjas rurales tradicionales, en los pequeños pueblos de casas blancas y en los cascos antiguos de las ciudades. Todo esto en conjunto forman una excelente visión de la identidad canaria. Lugares perfectos para caminar, edificios emblemáticos de gran interés cultural y recovecos con encanto nos hablan del pasado de las islas y sus habitantes. Y para relajarse, nada mejor que una parada en el camino para degustar el vino de la zona o un plato tradicional rodeado por la belleza de todas estos lugares.

Las Canarias os abren las puertas de sus bellas y cosmopolitas islas para unas vacaciones relajantes de carácter cultural bajo el sol. El archipiélago con sus aguas color turquesa y sus legendarios habitantes os esperan para ofreceros su famosa hospitalidad.

El archipiélago canario está formado por siete islas principales (La Palma, Tenerife, El Hierro, La Gomera, Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote) y seis islas más pequeñas. Dividido en dos provincias: Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife, las Islas Canarias son el hogar de un fascinante paisaje volcánico. Este relieve exótico, al combinarse con una exuberante vegetación y unas playas de película convierten a las Canarias en un destino perfecto para los amantes de la naturaleza.

Las Islas Canarias disfrutan de un clima tropical y soleado, aunque es conveniente destacar que hay que tener cuidado con las lluvias y diluvios de los últimos meses del año, principalmente en octubre y noviembre. Es preferible viajar a las Islas Canarias en verano, ya que tendremos garantizado un clima agradable y una temperatura del mar que oscilan los 22ºC.

 

¿Qué visitar en las Canarias?

En Las Islas Canarias es difícil no rendirse al pico más alto de España: el Teide, en la isla de Tenerife. Es el tercer volcán más grande en tamaño en el mundo, su cráter es de 45 kilómetros. La flora, muy importante en la isla, también está presente en lo alto del Teide, el cual también es el hábitat de una especie de violeta que crece a más de 2000 metros de altitud.

En la isla de Tenerife, es recomendable visitar el zoológico Loro Parque, con renombre mundial por su extraordinario espectáculo de delfines y una colección de plantas tropicales. El centro es también el hogar del “pinguinarium” más grande del mundo. También se incluye la mayor colección de loros con más de 4.000 aves (más de 350 especies y subespecies) repartidos por todo el parque.

 

Cocina canaria

Con el clima de las Islas Canarias favorable, es recomendable vagar a través de la naturaleza salvaje, en busca de un buen lugar para comer. No hay nada como disfrutar de algunas tapas o un aperitivo, a menudo incluyendo unas papas, chorizo y queso de cabra en los menús de sus restaurantes, tras dar un paseo por las playas canarias. Las Islas Canarias también son famosas por sus sopas, caldos y potajes como platos de entrada. El plato que no os debéis perder es el puchero, un tipo de cocido con carne de cerdo y chorizo acompañado con garbanzos, patatas, calabacín y maíz.

También puede probar el conejo frito en salmorejo, marinado previamente en una salsa a base de aceite, vinagre, comino y pimientos, que es tradicionalmente conocida en Canarias como mojo picón o mojo rojo. Para el postre pruebe un flan o tarta de queso típico del archipiélago. Por último, no podemos hablar de cocina canaria sin referirnos al mundialmente conocido plátano de Canarias.

Turismo solidario, la conciencia del Primer Mundo

Si bien es fácil viajar alrededor del mundo y también resulta fácil encontrar los típicos hoteles estandarizados del mundo occidental, lejos de la realidad local, es cuestionable en cuanto a la incidencia del turismo en la gente, la cultura y las estructuras los recursos naturales, ambientales, sociales e incluso la economía de los países visitados.

Uno de los motivos que conduce a realizar el Turismo Solidario es ayudar a la gente autóctona del país de destino. El visitante no se preocupa sólo de su propio interés. Normalmente suelen ser grupos pequeños de carácter heterogéneo los que realizan este tipo de turismo.

Los viajeros solidarios son mayoritariamente gente joven. Además de esta franja, muchos son personas de clase media-alta, con profesiones importantes, relacionadas con la educación y con una cierta conciencia social, aunque cerca de uno de cada tres personas están vinculadas directamente con el mundo del voluntariado y las ONG.

India, Guatemala, Costa Rica, Perú, Nepal, Tailandia, Mauritania, Mali y otros muchos países africanos son los destinos de los voluntarios que desean realizar una ayuda humanitaria para mejorar las condiciones de vida de los aldeanos. Estas personas creen firmemente en la capacidad conjunta de las personas para cambiar el mundo.

Un gran número de cirujanos y enfermeros españoles utilizan su periodo vacacional para viajar a países del Tercer Mundo y cooperar en el desarrollo de estos lugares, anteponiendo sus convicciones personales a sus propios intereses de ocio o descanso. Pedro Cavadas, insigne cirujano español que realizó el primer transplante de cara en España, es una de estas personas. Un viaje a África transformó su forma de pensar por completo. La experiencia de voluntariado internacional y turismo solidario es única. Su principal objetivo es la sensibilización mediante la participación de personas en viajes solidarios sobre el terreno.

Los aldeanos son los encargados de la acogida y de la actividad turística. El desarrollo turístico se realiza de acuerdo al respeto con ellos y con el entorno.

Es para responder a estas preguntas que este tipo de turismo permite, desde hace aproximadamente unos diez años, viajar de una manera diferente, ofreciendo un servicio basado en el encuentro y el intercambio de experiencias con los pueblos y comunidades de acogida. Los viajeros comparten unos días la vida cotidiana de los residentes. Los habitantes se organizan para hacer descubrir a los viajeros atentos y solidarios “su” país, sus tradiciones, su cultura, su organización social, sus proyectos, etc. De esta forma, los viajeros también aprecian otras formas de vida, el respeto y la hermandad.

La capital de India, Calcuta, es un ejemplo donde se puede llevar a cabo este tipo de turismo. Existen varios lugares, que a continuación se detallan, en los que los viajeros pueden desempeñar estas tareas: Kalighat – Nirmal Hriday (albergue adosado al Templo de Kali), Nabo Jibon (otra casa humanitaria), Shishu Baba de Bose Road (orfanato), etc.

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Si deseáis obtener más información sobre este tipo de turismo, programas de voluntariado, cursos de formación y más actividades en las que queráis participar, no dudéis en contactar con Cooperatour.

España, una historia intercultural

España tiene un patrimonio cultural enorme y ofrece diversas atracciones turísticas para el disfrute de todos. Además, es uno de los pocos países europeos que posee la particularidad de haber sido ocupado por cristianos, judíos y árabes al mismo tiempo. Éstos últimos durante unos 500 años y muchos de sus monumentos conservan una importante huella morisca, especialmente en el sur peninsular.

Pese a que las atracciones turísticas más frecuentadas por los extranjeros en España suelen ser sus playas, distribuidas por todo el litoral ibérico, España dispone literalmente de miles y miles de lugares considerados como culturales e históricos repartidos por todo el país. Algunos son muy conocidos y muy populares, mientras que otros, en cambio, son ignorados en gran medida por los turistas de paso.

Como ya hemos comentado, el patrimonio cultural viene marcado entre otras circunstancias por la convivencia entre nuestras fronteras de tres culturas muy diferenciadas. Con el paso de los siglos, el arte español, como su arquitectura, ha adoptado estilos exuberantes que pueden ser interpretados de diferentes maneras hoy en día; desde las formas arábigas del arte granadino a suntuosos estilos barrocos de siglos más recientes.

 

Presencia romana.

A todo lo anteriormente citado, hay que sumar que España, o anteriormente denominada Hispania (tierra de conejos), fue una pieza fundamental del Imperio Romano. Los vestigios de esta época, repartidos por todo el país, también poseen un gran reconocimiento en el campo del turismo cultural. Los lugares que ejemplifican esta afirmación y que todo turista debería descubrir son:

  • Mérida (Extremadura): Aunque tiene algunos rincones con encanto, la ciudad contemporánea retendrá menos atención que su excepcional patrimonio romano, heredado de los días en que era la capital de la Lusitania romana. El teatro romano, el acueducto de los Milagros, la antigua ciudad de Augusta Emerita, el embalse de Proserpina y el foro romano provincial le ha servido a Mérida para ser declarada como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

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  • Segovia (Castilla y León): Situada a mil metros de altitud, sus paredes dominan la llanura árida castellano. Su espectacular acueducto romano, de dieciocho siglos de historia, une la parte baja de la ciudad, perfecta para ir de compras, con la ciudad alta, donde reside el núcleo histórico. Este último teje un laberinto de calles estrechas, que engloba múltiples edificios como el Alcázar, un joya arquitectónica, la animada Plaza Mayor y la magnífica catedral elevada bajo el reinado de Carlos V.

La ciudad fue ocupada por los romanos entre el 98 y el 94 a. C.

Después de un período de dominación árabe, Segovia es recuperada por el rey Alfonso VI (1088); Segovia vive un auge tanto político como económico.

Entre los siglos XIII y XV, varios reyes de Castilla residen en Segovia. Isabel la Católica fue proclamada reina allí en 1474.

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Presencia árabe.

Más de medio milenio de presencia musulmana en la Península Ibérica también ha marcado profundamente el patrimonio cultural español. Los lugares por excelencia en los que se evidencia el paso de los árabes por España son:

  • Granada (Andalucía): Sin duda, una de las ciudades españolas con más historia cultural. Hoy seguimos llamando Granada a una ciudad que,
    a lo largo de sus 25 siglos de historia, ha sido el orgullo de todos
    los que la han vivido, defendido, perdido y ganado.
    25 siglos de granadinos han legado a la ciudad, además de
    sus variados nombres, su carácter multicultural, su diversidad
    de monumentos, obras de arte sacro y laico, sus raíces y su
    personalísima huella visual y sonora. Iberos, romanos, árabes,
    judíos y cristianos han considerado suya a esta Granada que hoy
    encarna el ideal de la diversidad y la convivencia. Esta es la cronología, a grandes rasgos, de la historia de la ciudad nazarí:

SIGLO V a. C. – Los túrdulos fundan Elybirge.

SIGLO II a. C. – Los romanos se asientan en Florentia Iliberitana.

SIGLO I – Según la tradición, San Cecilio, patrón de la ciudad, cristianiza Iliberis.

SIGLO VII – Los visigodos fortifican Iliberia.

SIGLO VIII – Los árabes llegan a Ilvira.

SIGLO XI – Los ziríes trasladan su capital a Medina Garnata. 

SIGLO XV – Boabdil entrega a los Reyes Católicos la llave de Granada.

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  • Córdoba (Andalucía): El barrio histórico, Patrimonio de la Humanidad, es un excelente punto de partida para visitar Córdoba. Alrededor de la Mezquita, se entremezclan casas, patios, calles y plazas totalmente blanqueadas en un estilo típico de Córdoba. Dentro de los patios, la joya típica andaluza, plantas y flores conviven con fuentes.

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Presencia judía.

La Península Ibérica atesora entre su valioso legado colectivo la huella que dejó la vida cotidiana de los viejos judíos españoles, expulsados en 1492 por los Reyes Católicos. Costumbres, leyendas y laberínticos trazados urbanos conforman esa singular herencia, cuyos vestigios se pueden aún rastrear entre umbrías callejas y sinagogas hoy reconvertidas en iglesias o museos. La cultura del judaísmo sefardí se originó en la Edad Media temprana a la sombra de las Cortes Islámicas de España. Durante esta etapa, numerosas comunidades judías habían desarrollado a lo largo de toda la España musulmana (Al-Andalus), la creación de una cultura propia en los centros de poder musulmán como Granada, Córdoba, Lucena, Mérida, Zaragoza y Sevilla.

 

 

El festival musical, pilar en auge para la economía local

“¿El arte por el arte?” Ya no. Un número creciente de estudios de impacto económico llevados a cabo por grupos de artes sugieren que los festivales de música tienen un notable impacto favorable en la economía local.

Hace algunos años, se les encargó un estudio a los grupos artísticos de la región de Berkshire de Massachusetts. Las conclusiones de este texto determinaron que la cultura trajo unos 6.000 puestos de trabajo a la región y ayudó a mantener los restaurantes y hoteles locales.

En España, la música se ha convertido en un nuevo pilar de la oferta turística veraniega y muchas de las ciudades la usan para competir con destinos más baratos del Mediterráneo. Véase el caso de Burriana, con su Arenal Sound, o el pueblo almeriense de Villaricos conocido por su ya famoso Dreambeach. Los festivales de música se han convertido en un verdadero motor del turismo cultural, ya que son capaces mover a cientos de miles de visitantes. En definitiva, la música es el más efímero de los placeres del patrimonio cultural.

Es esencial que para que un festival cultural, del tipo que sea, tenga éxito, es necesario que se cumplan una serie de condiciones en el lugar en el que se va a desarrollar: las comunicaciones, los precios, los recursos de la zona y su oferta de alojamiento.

Los festivales están favoreciendo el desarrollo del turismo cultural que atrae a turistas de todo el mundo para eventos de una comunidad local y promover el intercambio cultural entre turistas y residentes. El turismo cultural aporta beneficios a las ciudades anfitrionas, la mayor parte de éstos favoreciendo principalmente a los pequeños comerciantes y hosteleros.

No hay duda de que los festivales culturales tienen efectos importantes en la economía local, directa e indirectamente. El gasto de los visitantes sobre los bienes y servicios locales en los eventos turísticos tiene un impacto económico directo en las empresas locales y también aumenta los beneficios en toda la economía y en la comunidad específica en la que se desarrolla. Por otra parte, en países subdesarrollados o poco abiertos a la sociedad turística, el turismo cultural no tiene en cuenta la pérdida de belleza local, la degradación ambiental y los efectos que genera en la población local la participación directa e indirecta con los turistas.

En definitiva, el turismo cultural, y más específicamente la música, se ha convertido en el gran atractivo turístico que desplaza y aglutina a miles de jóvenes procedentes de cualquier parte del planeta.